sábado, 29 de septiembre de 2012

No se escribir.


No sabes escribir.
Me dice una amiga mientras mira mi mano rayada y pintada de lapicero.
Soy zurda, pero escribo con la derecha, como si fuera zurda. Es por eso que me mancho, le digo.  Pero si se escribir, solo que siempre lo hago en mayúsculas sostenidas, fue la mejor manera de aprender a escribir con la derecha.
Eres ambidiestra, me dice, que bueno. Le digo, hay muchas cosas que debería saber hacer bien pero que, al no saber con cuál de las dos manos lo hacía  mejor me quede sin saber hacerlo ( comer correctamente, pintar, recortar, abrir puertas, amarrar cordones y muchas manualidades para las que soy más amotriz de lo normal, torpe, para no disimular)

Es la primera persona que ve mi mano y me dice: no sabes escribir. Pero no es la primera vez que alguien se sorprende con mi anormalidad, más de una vez al día siento la mirada de quien se sienta a mi lado, que se distrae intentando descifrar si soy realmente zurda si estoy escribiendo con la derecha, la posición de mi mano los confunde tanto que terminan mirándose sus propias manos pensando que han olvidado cual es la izquierda y cuál es la derecha. (Normalmente termino escribiendo con mi mano izquierda para que puedan comprobar que efectivamente escribo con la derecha y que efectivamente escribo mejor con esta)
Mi amiga y yo  estábamos  buscando una crónica para escribir y me dice: ahí tienes una crónica, tú historia con la escritura...

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