Lo mejor de
las muestras de arte es la degustación de comida que dan en ellas, la de hoy
fue descarada, fui literal a comer y a tomarme una copa de vino, hoy no fui una
buena crítica de arte, tenía prisa para llegar a los jardines vaticanos.
hoy es
el único día del ano que están abiertos al público, el Papa hacia una invitación
especial a rezar el rosario con él. Me entere gracias a que mi amiga americana
que no habla italiano le pregunto a un hermano legionario si estaba en el lugar
correcto por donde pasaba el tren, el hermano nos contó el plan. Otra vez el
tren nos juntó a Aurora y a mí. No podíamos
perdernos el rosario.
Habían cerrado
las puertas justo cuando llegamos, en ese momento vi a dos amigas que no veía hace
3 años con las cuales había hecho misiones y a una consagrada que había estado
por mucho tiempo en Colombia, dos
encuentros totalmente inesperados y que fueron la excusa para poder entrar. Muchos
policías nos negaron la entrada, pero la complicidad de dos de ellos hizo
posible que entráramos, nos dejaron pasar colándonos, sin que nadie nos viera,
algo muy parecido a un milagro.
Hoy aprendí
que cuando planeas algo y ese algo no sale como esperabas es porque algo mejor está
por venir, pero para descubrirlo hay que arriesgarse y cambiar planes
iniciales. Las cosas solo se logran cuando uno está convencido de que así será, aunque parezca que no haya salida, siempre
hay un lugar por donde colarse.