jueves, 31 de mayo de 2012


Lo mejor de las muestras de arte es la degustación de comida que dan en ellas, la de hoy fue descarada, fui literal a comer y a tomarme una copa de vino, hoy no fui una buena crítica de arte, tenía prisa para llegar a los jardines vaticanos.
hoy es el único día del ano que están abiertos al público, el Papa hacia una invitación especial a rezar el rosario con él. Me entere gracias a que mi amiga americana que no habla italiano le pregunto a un hermano legionario si estaba en el lugar correcto por donde pasaba el tren, el hermano nos contó el plan. Otra vez el tren nos juntó a Aurora y a mí.  No podíamos perdernos el rosario.
Habían cerrado las puertas justo cuando llegamos, en ese momento vi a dos amigas que no veía hace 3 años con las cuales había hecho misiones y a una consagrada que había estado por mucho tiempo en Colombia,  dos encuentros totalmente inesperados y que fueron la excusa para poder entrar. Muchos policías nos negaron la entrada, pero la complicidad de dos de ellos hizo posible que entráramos, nos dejaron pasar colándonos, sin que nadie nos viera, algo muy parecido a un milagro.
Hoy aprendí que cuando planeas algo y ese algo no sale como esperabas es porque algo mejor está por venir, pero para descubrirlo hay que arriesgarse y cambiar planes iniciales. Las cosas solo se logran cuando uno está convencido de que así será,  aunque parezca que no haya salida, siempre hay un lugar por donde colarse.

martes, 29 de mayo de 2012

pensar es exagerar.


Hoy más que nunca descubrí lo frágil que es el ser humano, somos débiles, y entender nuestra debilidad y fragilidad nos hace ser más humanos.
No tiene sentido luchar contra corriente ni guardarse los sentimientos, hablar purifica, renueva, tranquiliza… hablar es pensar en voz alta, y pensar es exagerar, es  llevar al límite lo que está en el interior.
Nunca estas solo si tienes con quien hablar, a quien expresarle lo que llevas dentro… siempre habrá alguien dispuesto a escuchar, porque al hacerlo el otro reafirma su fragilidad, se identifica con el sentimiento ajeno y se vuelve compartido cuando ambos lo han experimentado… por lo tanto, la soledad, es una ilusión, nunca se está realmente solo… todo ser humano ha pasado alguna vez por lo que tu estas pasando, lo bueno es que por más malo que sea, no permanece, pasa, pero eso sí, asegúrate de que su paso no sea en vano.

cosas que solo pasan en Roma.


Roma tiene su propia esencia: permite encuentros inesperados. Sentía que algo no andaba bien, todavía no había llegado el momento de “esto solo pasa cuando estas en Roma”.
Hoy llego, y llego en el momento en que más lo necesitaba…
Aurora iba caminando con su Ipod, parecía en un muy buen mood, me sonrió,  y siguió hacia la estación del tren. yo  no sabía a qué horas salía, me tranquilizo verla tan calmada,  ella si lo sabia, el próximo  tren estaba seguramente por pasar. Las dos nos equivocamos de binario y nos reencontramos bajando las escaleras.. No tenía tiquete        ( ya esta mañana el que controla me había perdonado la multa) ella traía el suyo en la mano, le pregunte donde lo había comprado porque no traía el mío y no sabía dónde conseguirlo, ella no sabía dónde compostar el suyo… las dos nos montamos con un poco de nervios al tren, los disimulamos conversando sin parar, efectivamente yo hacia mi papel de periodista, muchas preguntas al mismo tiempo que después hicieron el efecto boomerang….
Aurora se bajaba en la próxima estación, todavía quedaban muchos temas por conversar, yo no tenía hora, ni tiempo, ( mi reloj estaba en ceros y tenía 4 horas por delante para hacer lo que quisiera, no tenía llaves de casa y debía esperar a que alguien llegara) decidí bajarme con ella en San Pietro, me dijo que siempre caminaba a casa viendo toda la vista de Roma, sonaba tentador, nos bajamos juntas y me libre además del tiquete del tren.
Termine cenando en su casa, con Alicia, una americana-francesa que vivió casi toda su vida en México pero que ha viajado como nadie siguiendo los pasos de su papa botánico, Giulia canadiense, tipo hipster estudiante de inglés en Italia mientras balbucea unas cuantas palabras de italiano y  Adriana, una argentina, divorciada de 40 años que nos cocinó su especialidad, pollo con papas y ensalada caprese que no puede faltar, junto a un buen vino, que descubrimos era de denominación de origen.
Entre italiano, inglés y español se empiezan a cocinar, a fuego lento nuevas amistades, de esas que brotan de la espontaneidad y que llegan, sin esperarlas,  no son casualidad.

lunes, 28 de mayo de 2012

yosidades.


Hay que desacelerar, hay que desaprender… que haríamos si tuviéramos dos horas asignadas de tiempo libre al dia? Realmente haríamos lo que siempre hemos querido hacer o lo aprovecharíamos de la manera que deberíamos?
Seguramente no… siempre quedaría faltando tiempo… la vida debería ser siempre usada como si tuviéramos todo el tiempo libre del mundo para no sentirnos esclavos del tiempo sino dueños de él, para que no viviéramos con prisa ni dejaramos de escuchar a quien se cruza en nuestro camino o dejáramos enfriar relaciones que necesitan ser cultivadas… si tuviéramos más tiempo volveríamos a la esencia de la vida: las relaciones humanas. 
Pero si tenemos tiempo para desperdiciar el tiempo, entonces si hay de donde sacar tiempo cuando parece que no lo hay… el tiempo, es en realidad una excusa para refugiarnos en nosotros mismos, en nuestros pensamientos, en nuestras “yosidades”… no habría porque buscar refugio si fuéramos capaces de desnudarnos tal cual somos ante los demás…
Seriamos más libres, menos temporales, mas corpóreos… más presentes… pero nos faltaría tiempo para nuestras  “yosidades”…    el equilibrio del desequilibrio..

la infamitud.



La vida, digámonos la verdad, es infame. Leí esto en una librería romana y, a lo mejor porque sintonizaba con mis sentimientos internos no pude más que, tristemente, aceptarlo como una verdad, la vida es infame. Pero al mismo tiempo un acontecimiento vivido momentos antes contradice un poco la “infamitud” de la vida.
Estaba leyendo en el tren, y antes de bajarme un viejo se me acerca y me pregunta en italiano:
Eres ingeniera?
Me rio y le respondo, jaja que lo hace pensar que soy ingeniera?  Tengo cara de ingeniera?
Y me dice: tienes una mirada inteligente.
Soy periodista, le digo.
-para que periódico escribes?
-todavía no soy periodista, estudio para serlo.
Y me dice, déjame decirte que tienes los dones.
Me quede con este momento grabado, nos separamos después de cruzar rápidamente unas palabras en medio de la confusión del tren que llegaba y partía, nos despedimos como viejos amigos, me invito a un café un poco inseguro, como quien quiere pero no sabe si debería, y yo seguí mi camino sin hacerle mucho caso…ahora me arrepiento  de ese café que pudo ser y no fue, de esa historia detrás de un viejo que, cambia el día de una persona solo por atreverse a expresar lo que piensa, lo que ve a través de una mirada.
Momentos así ponen en duda la “infamitud” de la vida. Quien cree que la vida es infame corre el riesgo de estar convirtiéndose en una persona infame*,  he aquí la verdadera crisis.

* Muy malo y vil en su especie.