jueves, 18 de octubre de 2012

El sabor de Lisboa.


Cada país tiene su encanto,  cada ciudad su identidad, cada capital su personalidad.  Lisboa, una ciudad cuya identidad y personalidad hacen que el visitante se sienta encantado, embrujado, hipnotizado no solo  por su belleza  sino también por las historias que en ella se crean.
Lisboa es una metrópolis que tienen muchos otros mundos en su interior que hacen alusión a otras ciudades. Es una capital que no lo parece a pesar de su multiculturalidad.
Un tranvía amarillo atraviesa la ciudad, largos cables eléctricos se conectan por los aires transportando a los visitantes. Lisboa, con su tranvía, se parece a la ciudad de San Francisco. El de Lisboa no es rojo y en él no se habla inglés sino portugués. Las grandes colinas de ambas ciudades son recorridas por este antiguo medio de transporte.
El tranvía 28 de Lisboa es diferente, es especial,  recorre los puntos más importantes de la ciudad, los lugares favoritos del célebre escritor Fernando Pessoa, pasa por numerosos miradores desde donde se puede ver toda Lisboa.
Es como estar en frente de una gran ventana sin horizontes, Los ojos no saben dónde detenerse a mirar, intentan cubrir cada espacio mientras los  tejados de las casas se van alzando entre las colinas y las plazas principales se van haciendo visibles a lo lejos a medida que el visitante se va ubicando y va recorriendo la ciudad con su mirada.
A la izquierda se ve en Castillo San Jorge una fortaleza  en excelente estado de conservación que fue en su momento palacio real, al frente se ve el extenso mar y el  famoso puente rojo, llamado 25 de abril, muy parecido al puente de la ciudad de San Francisco.  En la colina cerca al puente se puede ver el Cristo con sus manos extendidas similar al Cristo Corcovado símbolo de la ciudad de Rio de Janeiro. Detrás del paisaje está la torre de Belén y el monasterio de los Jerónimos.
El  ascensor de  Santa Justa se ve también desde el mirador, es una muestra arquitectónica de uno de los ingenieros que trabajó con Gustav Eiffel. Lisboa también tiene un toque de Paris en pleno centro de la ciudad, los 45 metros de altura del ascensor transportan al visitante a la “belle epoque de Paris”.
Además de ser una ciudad con un sin fin de variedad arquitectónica, se caracteriza por su gusto gastronómico. Cada sabor tiene su razón de ser. Visitarla de este modo es una de las mejores maneras para conocer su esencia y despertar los placeres en el paladar.
La mejor compañía para recorrer las calles de Alfama es una buena copa de vino verde, un vino ligero  con gas muy similar al vino blanco, famoso no debido a su color, que no es verde como su nombre lo indica, sino  debido a la región en donde crece la uva, la región verde de Portugal.
Alfama es  el barrio más antiguo, típico y peculiar de Lisboa, sus habitantes se saludan como si estuvieran en una aldea,  como en un pueblo dentro de una metrópoli. No se oye el ruido de los carros ni se respira el aire contaminado, solo se oye el saludo entre vecinos y en las noches se respira el verdadero secreto de  Alfama: sus noches de Fado.
Una guitarra portuguesa basta para hacer poesía, el Fado es el canto popular urbano de Portugal, es la expresión de los momentos difíciles de la vida y las historias del día a día  a través de la música.
Descendiendo la colina y desplazándose hacia otro famoso barrio de la ciudad, una larga fila  en la Plaza Rossio llama la atención: “Ginjinha la Espinheira”, se lee en una esquina. Desde 1840 se produce y se vende allí otra de las bebidas típicas de Portugal: un  aguardiente hecho a base de cerezas fermentadas. Decenas de copas de Ginjinha color rojo cereza se sirven día  a día en el mismo lugar donde se hizo famosa la bebida, siendo en aquel entonces lo más barato que se podía encontrar para tomar.
El postre está cada vez más cerca, cruzando el puente, justo en frente del monasterio de los Jerónimos, los  pasteles de Belén, dejan siempre sin aliento a quien los pruebe. La canela encima de la recién hecha pasta de hojaldre con nata son el secreto mejor guardado del país, en todas las pastelerías se encuentra el pastel de natas, pero ninguno es como el pastel de Belén.
Los pasteles son un paso obligado para cualquier viajero o turista que visite Lisboa, incluso para los propios portugueses. Tener el placer de degustar un pastel de nata de Belén es un privilegio único por el cual vale la pena atravesar la ciudad.
Lisboa, con sus vistas, sus cantos y sabores encanta al visitante y lo hace partir con una sensación que no toda ciudad es capaz de generar: el deseo de querer regresar para seguir descubriendo sus calles y rincones mientras se van probando nuevos sabores.

martes, 9 de octubre de 2012

Email desde Cuba.


 leer Cuba: un libro por escribir, para entender el contexto...

Para: Luis 
Asunto: Respondo con agrado.

Te leo y te respondo con la misma alegría e ilusión con la q lo hacia la primera vez que empezamos a hablar! Sabes que eres una persona ejemplar para mí, y tu país, se quedó realmente marcado en mi corazón, me transformo, quiero y espero volver
Sigamos en contacto, es mi manera de estar en Cuba y así la idea de escribir un libro sobre la isla, sobre los encantos del pueblo cubano//algún día se podrá hacer realidad, así será!
Sami debe estar enorme! Salúdamelo y dile que nunca cumplió con la promesa que me había hecho de escribirmeeeee, dile que todavía puede hacerlo!
El otro día me senté a oír un poco de los audios que te hacía, cuanto aprendí a tu lado, cuantas historias por contar!
Y sigo aprendiendo, todo lo que me cuentas es muy interesante, pareciera que cuba esta siempre a la espera, viendo que ola pasa y convierto todo e u maremoto o si mantiene la marea calmada 
Como se recibió la noticia de Venezuela?

Donde están tus hijos? Sería interesante conocerlos algún día!

En Pamplona me siento un poquito como en Cuba, Hemingway también estuvo en este lugar, esta recostado en un ángulo de la plaza principal de pamplona en el café Iruña, casi en la misma postura  que como en la floridita, solo que en lugar de un daiquiri, se come unos churros con chocolate! Seguro también pedía uno que otro mojito, pero de seguro no como el que se tomaba en la bodeguita del medio!

Que país el tuyo, oigo su música, escucho la melodía de la voz de las personas, me transporto en el tiempo en un viejo almendrón!

Crees que los que han regresado a cuba después de marcharse es porque el mundo que encontrar allá afuera o aquí afuera no les gusto o porque a lo mejor su mundo, adentro de cuba estaba menos mal "más arreglado" que el mundo no cubano?
Creo que independientemente siempre buscas el calor de hogar, aunque produzca fuegos que hay que estar apagando prefieren estar cerca de su chimenea, no crees?


Creo que el mundo si hay quien lo arregle, y algunos, como tú y yo lo intentamos hacer dia a dia, si no tuviera arreglo, ya hubiéramos desistido!

Qué decir del libro de chiquita, era la mejor manera de quedarme yo también en cuba, otra chiquita...

Cuba> un libro por escribir.


Recibo e-mails de Cuba…
Parece una frase normal… pero no lo es…Cuba no tiene libre acceso a internet… pero mi amigo Luis tiene internet en su casa ( esa es otra historia por contar).
En junio de 2011 viaje a Cuba con el propósito de escribir un libro de crónicas sobre el país… no pude hacerlo estando allí, las historias me golpeaban una a una,  las agendas se multiplicaban llenas de apuntes, los personajes eran tanto que no podía dejar de escribir de alguno, los relatos me abrumaron, la realidad que encontré me sobrepaso y el tiempo no era suficiente para vivir y escribir al mismo tiempo, lo deje para cuando llegara a Colombia.
Llegue a Colombia y al otro día me quebré la mano. Dos meses sinpoder escribir.
El libro, sigue en pausa, los audios siguen sin transcribir y las notas sin pasar a limpio, pero las historias siguen vivas en mí.
El primer contacto que tuve directamente con Cuba,  fue con mi amigo Luis Casares , no nos conocíamos personalmente, pero ya éramos amigos.
Durante casi tres semanas intercambiamos muchos e mails, a veces hasta dos al día. Llegue a Cuba contextualizada, y con unos deseos todavía más intensos de ir a descubrir el “enigma cubano”, quería ver cara a cara  “el sistema”  y definir el “bloqueo”.
Pero todo eso, es otra historia. Que algún día, será felizmente contada.
Ahora habrá e-mails desde Cuba y hacia Cuba.. un encuentro epistolar!
Más de un año después vuelvo a retomar el contacto con Luis, vuelvo a viajar a Cuba con cada e-mail.
Bienvenidos a bordo, a partir de hoy habrá nuevas entradas sobre La correspondencia Cubana.

Lector Moleskine!

Un lector moleskine, ese es mi tipo le lector, que tenga  alma de periodista con deseo de saber, con una  curiosidad insaciable.

Quiero un lector que use mi inspiración como motor para su propia inspiración. Un  lector que sea también escritor.
Aunque en realidad, no busco un lector y no siempre pienso en el mientras escribo y si lo hago se hace más fácil escribir si lo pienso como si fuera más que mi lector, un amigo en potencia, alguien que, a lo mejor no tendré el placer de conocer pero con el que al menos pude  o podré compartir un café, un viaje,  una soledad, un paseo en tren, una tarde soleada.  Sin estar estuve  o estaré ahí, con él, a través de mis palabras, a través de mi libro, mi texto, mi acto de libertad, escribir, es desahogarme, por lo tanto mi lector tendrá algo de psicólogo.
Qué bueno sería tener un lector que entienda los juegos de palabras q valore el que cada palabra este en su lugar.
Un lector que se reconozca en mí que lo que yo escriba lo apele no necesariamente estando de acuerdo conmigo pero al menos sí que le llame la atención lo que lee, que pueda quedarse con alguna frase que después pueda llegar a citar.
es un lector compasivo, que saber perdonar los errores de ortografia. ( como la tilde que no tiene ortografia en este caso)

Mi lector no puede  leer sin un lapicero en mano sin un papel en donde anotar sus ideas, las frases que le gustan o las distracciones que se le atraviesan mientras lee,  si escribe lo que interrumpe su lectura, podrá seguir leyendo aunque   se le ocurra algo y  así no tenga que cerrar el  libro, desacomodarse y levantarse a hacer lo que la inmediatez le exige, podrá dejarlo para después porque ya no caerá en el olvido, su mente estará entonces dispuesta a continuar con la lectura.  
Es inquieto y ambicioso y tiene muchas cosas en la cabeza pero es capaz de poner la lectura como prioridad porque es antes que un placer, una verdadera necesidad,  es su refugio, su oasis.

Mi lector subraya las páginas de los libros, hace círculos en las palabras que no entiende, resalta las frases que más le gustan,  hace cuadrados en las palabras claves o signos de interrogación en lo que  no entiende, hace anotaciones arriba y abajo de la página y también a los lados; si hace falta
dobla sus hojas favoritas y tiene varios separadores para recordar que ahí  está ese fragmento que quiere compartirle a un  amigo, familiar o conocido con el que  quiere compartir lo leído, bien sea porque puede ayudarle o porque simplemente quiere decirle: aquí está justo la explicación sobre lo que estábamos conversando.
 Mi frase entonces sería la perfecta acotación, habría encontrado yo las palabras para describir ese pensamiento o sentimiento que él no había podido nombrar o definir. Y así, sin conocernos, lector  y escritor tendremos algo en común, habremos superado la barrera de la superficialidad para entrar en la intimidad.

Este personaje usa las últimas hojas en blanco del libro para escribir allí ideas o anotaciones o compromisos o propósitos, o simplemente  anota su nombre para que nadie se lo robe o su teléfono o mail por si lo pierde o a lo mejor la fecha en la que empezó o termino el libro. Algo escribe en él, le da identidad, lo hace suyo.

Mi lector no solo es de los que presta sus libros y los recomienda y habla de ellos en cada cena, encuentro o pausa de trabajo,  mi lector también regala sus libros, sacrifica el tener su propia biblioteca para que alguien tenga ese libro que significó tanto para él  Intentando hacer que la otra persona, el nuevo futuro lector,  viva la misma experiencia o al menos entienda la experiencia que él  vivió mientras leía.
Mi lector necesita cambiar de posturas para leer, si hay hamaca ese es su lugar favorito para leer, sino busca el césped o un lugar alejado de la sociedad, de lo contrario leerá en  la cama o en un  buen sofá.
También le gusta leer en voz alta lo que más le llama la atención, le gusta sobre todo leerle a otros y comentar lo leído.

Mi lector es un lector digital, aunque no cambia el papel por nada ni el peso de su libro en la mochila, si es digital, twittea sus frases favoritas o las comenta en Facebook. Sin  querer queriendo hace que todos lo que le rodean  sepan lo que está leyendo; pero su intención no es esa, el busca hacer eterna su lectura colgándola en algún lugar virtual, prolongándola y antojando a otros a leer lo que el lee o al menos a pensar en lo que el también piensa de acuerdo  con lo que lee.
Mi lector sabe que él no es lo que lee pero si sabe que lo que lee, lo lleva a ser lo que es.