martes, 9 de octubre de 2012

Lector Moleskine!

Un lector moleskine, ese es mi tipo le lector, que tenga  alma de periodista con deseo de saber, con una  curiosidad insaciable.

Quiero un lector que use mi inspiración como motor para su propia inspiración. Un  lector que sea también escritor.
Aunque en realidad, no busco un lector y no siempre pienso en el mientras escribo y si lo hago se hace más fácil escribir si lo pienso como si fuera más que mi lector, un amigo en potencia, alguien que, a lo mejor no tendré el placer de conocer pero con el que al menos pude  o podré compartir un café, un viaje,  una soledad, un paseo en tren, una tarde soleada.  Sin estar estuve  o estaré ahí, con él, a través de mis palabras, a través de mi libro, mi texto, mi acto de libertad, escribir, es desahogarme, por lo tanto mi lector tendrá algo de psicólogo.
Qué bueno sería tener un lector que entienda los juegos de palabras q valore el que cada palabra este en su lugar.
Un lector que se reconozca en mí que lo que yo escriba lo apele no necesariamente estando de acuerdo conmigo pero al menos sí que le llame la atención lo que lee, que pueda quedarse con alguna frase que después pueda llegar a citar.
es un lector compasivo, que saber perdonar los errores de ortografia. ( como la tilde que no tiene ortografia en este caso)

Mi lector no puede  leer sin un lapicero en mano sin un papel en donde anotar sus ideas, las frases que le gustan o las distracciones que se le atraviesan mientras lee,  si escribe lo que interrumpe su lectura, podrá seguir leyendo aunque   se le ocurra algo y  así no tenga que cerrar el  libro, desacomodarse y levantarse a hacer lo que la inmediatez le exige, podrá dejarlo para después porque ya no caerá en el olvido, su mente estará entonces dispuesta a continuar con la lectura.  
Es inquieto y ambicioso y tiene muchas cosas en la cabeza pero es capaz de poner la lectura como prioridad porque es antes que un placer, una verdadera necesidad,  es su refugio, su oasis.

Mi lector subraya las páginas de los libros, hace círculos en las palabras que no entiende, resalta las frases que más le gustan,  hace cuadrados en las palabras claves o signos de interrogación en lo que  no entiende, hace anotaciones arriba y abajo de la página y también a los lados; si hace falta
dobla sus hojas favoritas y tiene varios separadores para recordar que ahí  está ese fragmento que quiere compartirle a un  amigo, familiar o conocido con el que  quiere compartir lo leído, bien sea porque puede ayudarle o porque simplemente quiere decirle: aquí está justo la explicación sobre lo que estábamos conversando.
 Mi frase entonces sería la perfecta acotación, habría encontrado yo las palabras para describir ese pensamiento o sentimiento que él no había podido nombrar o definir. Y así, sin conocernos, lector  y escritor tendremos algo en común, habremos superado la barrera de la superficialidad para entrar en la intimidad.

Este personaje usa las últimas hojas en blanco del libro para escribir allí ideas o anotaciones o compromisos o propósitos, o simplemente  anota su nombre para que nadie se lo robe o su teléfono o mail por si lo pierde o a lo mejor la fecha en la que empezó o termino el libro. Algo escribe en él, le da identidad, lo hace suyo.

Mi lector no solo es de los que presta sus libros y los recomienda y habla de ellos en cada cena, encuentro o pausa de trabajo,  mi lector también regala sus libros, sacrifica el tener su propia biblioteca para que alguien tenga ese libro que significó tanto para él  Intentando hacer que la otra persona, el nuevo futuro lector,  viva la misma experiencia o al menos entienda la experiencia que él  vivió mientras leía.
Mi lector necesita cambiar de posturas para leer, si hay hamaca ese es su lugar favorito para leer, sino busca el césped o un lugar alejado de la sociedad, de lo contrario leerá en  la cama o en un  buen sofá.
También le gusta leer en voz alta lo que más le llama la atención, le gusta sobre todo leerle a otros y comentar lo leído.

Mi lector es un lector digital, aunque no cambia el papel por nada ni el peso de su libro en la mochila, si es digital, twittea sus frases favoritas o las comenta en Facebook. Sin  querer queriendo hace que todos lo que le rodean  sepan lo que está leyendo; pero su intención no es esa, el busca hacer eterna su lectura colgándola en algún lugar virtual, prolongándola y antojando a otros a leer lo que el lee o al menos a pensar en lo que el también piensa de acuerdo  con lo que lee.
Mi lector sabe que él no es lo que lee pero si sabe que lo que lee, lo lleva a ser lo que es.

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