La llaman prisa, también conocida como afán.
Es escurridiza y fugaz, vive la vida a mordiscos sin saborear los grandes trozos. Se le asocia siempre con el verbo correr conjugado en todos los tiempos: pasado, presente y futuro. Tiempo, eso es lo que le falta a prisa, tiempo.
Lo tiene pero no lo encuentra o simplemente le hace falta tener más. Los segundos del reloj aunque se acumulen y creen minutos y horas parecen no serle nunca suficientes. Vive siempre "cogida del tiempo”, de aquí para allá como péndulo que no encuentra el equilibrio, como un colibrí siempre de flor en flor.
Tiene afán, porque vive deprisa, afán de vivir al limite, de cumplir con sus responsabilidades , de responder a los deberes, de cuidar su imagen y dar siempre algo de que hablar a los demás, un algo que merezca la pena. Ese afán no es más que una necesidad que no ha sido aún saciada, es la constante impresión que tiene de que la vida va pasando pero no logra sacar nada claro de ella, nada permanente.
Así vive prisa, tan deprisa que siente que no la esta viviendo en realidad, va como escapando de la tranquilidad pero anhelando la calma, pisando a fondo el acelerador pero queriendo en realidad bajar de revoluciones y no vivir con prisa, no tan deprisa, sin prisa, porque la prisa mata.
Es escurridiza y fugaz, vive la vida a mordiscos sin saborear los grandes trozos. Se le asocia siempre con el verbo correr conjugado en todos los tiempos: pasado, presente y futuro. Tiempo, eso es lo que le falta a prisa, tiempo.
Lo tiene pero no lo encuentra o simplemente le hace falta tener más. Los segundos del reloj aunque se acumulen y creen minutos y horas parecen no serle nunca suficientes. Vive siempre "cogida del tiempo”, de aquí para allá como péndulo que no encuentra el equilibrio, como un colibrí siempre de flor en flor.
Tiene afán, porque vive deprisa, afán de vivir al limite, de cumplir con sus responsabilidades , de responder a los deberes, de cuidar su imagen y dar siempre algo de que hablar a los demás, un algo que merezca la pena. Ese afán no es más que una necesidad que no ha sido aún saciada, es la constante impresión que tiene de que la vida va pasando pero no logra sacar nada claro de ella, nada permanente.
Así vive prisa, tan deprisa que siente que no la esta viviendo en realidad, va como escapando de la tranquilidad pero anhelando la calma, pisando a fondo el acelerador pero queriendo en realidad bajar de revoluciones y no vivir con prisa, no tan deprisa, sin prisa, porque la prisa mata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario